¿Sabías que los hombres mayores tienen pene

Durante años, el cuerpo humano se ha considerado algo automático: respira, filtra, elimina y funciona sin que tengamos que pensar mucho en ello. Sin embargo, hay órganos que funcionan en silencio y solo nos damos cuenta cuando algo va mal. Los riñones son un buen ejemplo. Están ahí, discretos, realizando una función vital las 24 horas del día, y sin embargo, muchas personas no les prestan atención hasta que el problema ya está avanzado.

A primera vista, los riñones parecen simples filtros. Pero en realidad, son verdaderos centros de control. Se encargan de limpiar la sangre, eliminar toxinas, regular los fluidos, mantener el equilibrio mineral e incluso ayudar a controlar la presión arterial. Cuando funcionan correctamente, casi ni nos damos cuenta. El problema comienza cuando dejan de funcionar como deberían, y a menudo las primeras señales de alerta pasan desapercibidas.

Las imágenes que comparan un riñón “sano” con uno “dañado” pueden ser impactantes. Vasos sanguíneos obstruidos, tejido deteriorado y estructuras internas dañadas revelan una realidad que no solemos ver. Pero más allá del impacto visual, lo importante es comprender qué provoca este deterioro y cómo prevenirlo.

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