Una profesora de 36 años muere por diabetes que los médicos atribuyen a alimentos consumidos a diario.

La diabetes no perdona a nadie, especialmente a los más pequeños. Esta enfermedad insidiosa, a menudo silenciosa, puede transformar la vida en una auténtica pesadilla. Desafortunadamente, este fue el caso de la Sra. Luong, una maestra de 36 años, quien desarrolló una diabetes que progresaba rápidamente a pesar de sus hábitos alimenticios aparentemente impecables.
Empezó a experimentar fatiga persistente, dolor abdominal, una sensación de agotamiento intenso y taquicardia. Atrapada en un horario sobrecargado,
se desplomó repentinamente frente a su clase hace unos meses mientras daba clase. Fue llevada de urgencia al hospital, donde los médicos le diagnosticaron diabetes grave causada por niveles peligrosamente altos de azúcar en sangreMalgré une prise en charge immédiate, son état s’est rapidement dégradé. Elle est tombée dans le coma peu après son admission… et s’est éteinte huit heures plus tard.

continúa en la página siguiente