Al principio no era nada seguro…A finales de la década de 1950, Brigitte Bardot, que ya había sufrido varios abortos, aún no tenía planes de ser madre, y menos aún con su entonces pareja, Jacques Charrier. «Podría ser feliz. Todo lo contrario. El amor es una barbarie desenfrenada. No quiere a este hijo. No está preparada. No lo desea. No con este hombre, Charrier, que se está volviendo cada vez más posesivo, a quien sabe frágil, a veces violento», relata Pascal Louvrier en su libro, Vérité BB (Éd. Le Passeur). Pero el destino tenía otros planes para ella.
Brigitte Bardot y su compleja relación con la maternidad: «Habría preferido…».
Una vez embarazada, Brigitte Bardot no tuvo más remedio que casarse, conformarse. Al menos, eso pensaba su padre, Louis. Ante su reticencia el día de su boda, le recordó sus obligaciones: «Estás embarazada, no lo olvides. Debes casarte con el padre». Y así lo hizo el 18 de junio de 1959, en una pequeña ceremonia celebrada en Louveciennes (Yvelines), el hogar ancestral de la familia Bardot. Si bien la presión que rodeaba el matrimonio era difícil, su embarazo lo era aún más. En su libro, Initiales BB, publicado en 1996, la estrella habló con franqueza al respecto: “Era como un tumor que se había alimentado de mí, que había llevado en mi carne hinchada, esperando solo el momento bendito en que finalmente me libraría de él.
⏩continúa en la página siguiente⏩
