Cáncer de páncreas: los dos primeros síntomas que podrían haber salvado a mi mamá

Mi madre se quejaba de agotamiento todas las mañanas. Tenía que sentarse varias veces antes de terminar incluso las tareas más sencillas. Los médicos suelen atribuir esta fatiga al estrés o a la dieta. Pero cuando va acompañada de una pérdida de peso rápida, se convierte en motivo de preocupación.

La pérdida de peso inexplicable ocurre sin ningún cambio en la dieta ni en la actividad física. Mi madre perdió casi ocho kilos en un mes. La ropa le quedaba grande. Sin embargo, no había reducido su consumo de alimentos. La combinación de estas dos señales es una señal de alerta. Los profesionales de la salud advierten que, en cuanto aparezcan, hay que actuar con rapidez.

La rápida progresión del cáncer de páncreas hace que la vigilancia sea vital. En este tipo de cáncer, cada semana cuenta. Las células tumorales se multiplican rápidamente. Invaden los tejidos circundantes y comprometen el hígado o las vías biliares. Cuanto más tardío sea el diagnóstico, menos opciones de tratamiento existen. Las probabilidades de supervivencia a largo plazo disminuyen drásticamente.

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Las familias y seres queridos deben observar cualquier cambio físico o de comportamiento. La fatiga inusual y la pérdida de peso repentina nunca deben ignorarse. No hay necesidad de entrar en pánico, pero es importante consultar a un profesional de inmediato. Un análisis de sangre o una tomografía pueden detectar el problema antes de que se vuelva irreversible.

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