Lamentablemente, los métodos de detección actuales no son lo suficientemente sensibles como para identificar la migración de estas células con suficiente antelación. Además, algunos cánceres particularmente agresivos, como el cáncer de páncreas, se caracterizan por metastatizar en etapas muy tempranas del desarrollo de la enfermedad, lo que les da una ventaja considerable antes de que pueda iniciarse el tratamiento.Resultados alentadores
Afortunadamente, estos tratamientos, numerosos y potentes, están en constante evolución: quimioterapias clásicas, terapias dirigidas, inmunoterapia, conjugados de anticuerpos, vacunas a medida preparadas a partir de células tumorales de los pacientes… Todos ellos, prescritos solos o combinados cada vez más precozmente, atacan las células del tumor inicial impidiendo que se multipliquen, pero no actúan sobre las formidables células metastásicas que se han vuelto resistentes a los tratamientos.
¿Cómo lo consiguen? Gracias a su apetito por el hierro. Poseen una capacidad única: la de integrar este metal. Esto les confiere mayor agresividad y una mayor capacidad de adaptación a los tratamientos convencionales. Sin embargo, esta fortaleza también puede convertirse en una debilidad: cuando el metal se acumula demasiado en las células metastásicas, paradójicamente, estas se vuelven más susceptibles y finalmente mueren. Esto se conoce como «ferroptosis», y es precisamente esta fragilidad la que los investigadores de Curie planean abordar mediante el desarrollo de un compuesto capaz de activar estos mecanismos letales.
