2. Mayor riesgo de aumento de peso si se come en exceso
Aunque las nueces son ricas en nutrientes, también son altas en calorías: alrededor de 650 a 700 calorías por cada 100 gramos. Consumir alimentos ricos en calorías a altas horas de la noche puede facilitar que el cuerpo almacene el exceso de calorías en forma de grasa, especialmente cuando la actividad física es baja. Comer demasiadas nueces antes de acostarse puede contribuir a un aumento de peso gradual, incluso si el alimento en sí es saludable. Controlar las porciones es esencial, especialmente para quienes intentan controlar su peso o mantener un déficit calórico.
3. Sensación de calor excesivo o sed
Algunas personas tienen sistemas digestivos más sensibles y pueden experimentar un calor o sed inusuales después de comer alimentos grasos por la noche. Debido a que las nueces contienen una cantidad significativa de grasa, el cuerpo puede producir más calor metabólico durante la digestión. Esto puede provocar incomodidad o deshidratación en algunas personas al intentar dormir. Beber agua puede ayudar, pero consumir nueces más temprano por la noche es una solución más efectiva.
4. Posible alteración del sueño
Las nueces contienen melatonina de forma natural, una hormona que ayuda a regular el sueño, y muchos creen que son un excelente refrigerio nocturno. Si bien esto es cierto para algunas personas, otras experimentan el efecto contrario. Dado que el sistema digestivo debe esforzarse más para descomponer las grasas, comer nueces demasiado cerca de la hora de acostarse puede causar molestias sutiles o inquietud. Esto puede retrasar el inicio del sueño o provocar despertares frecuentes durante la noche, especialmente en personas que ya padecen de digestión sensible o reflujo ácido.
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